Nocturno a Galatea

A tientas me visitaba una luz vestida de marfil,
venía de madrugadas lejanas, de tierras celestes
mi sueño era mar donde brillaba
su piel etérea que se endurecía a golpes de cincel

y luego
después de tanto tiempo
al trastocarla
    tras tocarla
su piel cedió a mis dedos hambrientos
su piel se dio al deseo de mis manos
mis labios le dieron besos
mis besos le dieron labios
sus labios me dieron vida.

Lloramos al sabernos vivos al fin,
al fin despiertos, al fin mortales.

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